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"La muerte naranja"
Edelmiro Aguilera Suárez (2005)
A la memoria de mi padre, Edelmiro Aguilera Manso. |
El autor el día de su Primera Comunión (Alcozar, 1960) |
Entre soles arbóreos
esos astros jugosos
de zumo anaranjado,
llegó la muerte dulce
a los árboles frutales,
buscando al viejo de las papas,
de los nísperos y de los aguacates,
el viejo que cultivaba colores y aromas,
murió recogiendo las naranjas.
El viejo cascarrabias que el campo amaba
que adoraba el vino tinto
que leía en la cama
que iba de la casa a la tierra
y del trabajo a casa.
Parece que no quiso entrar en 2005
con 83 inviernos a la espalda
y se fue al más allá de repente
con los zapatos llenos de barro
en la mañana del zumacal,
luminosa y clara.
Con él se fueron el joven del arado y el soldado del aire,
el mecánico de motores diesel, el taxista del ford taunus, el fotógrafo de la woylander,
el aduanero del muelle grande y el funcionario de correos, el contable,
el pescador de bailas, el padre abnegado y el abuelo inmenso.
Se fueron todos ellos cargados de naranjas.
Ojalá nosotros vivamos tanto y conozcamos tanto,
trabajemos y amemos tanto a la tierra como el viejo campesino
y cultivemos tanto y ayudemos tanto
antes de irnos definitivamente
dejando atrás los árboles cargados de naranjas.
En Sevilla, a 6 de enero de 2005.