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"A un olmo"
Eutimio de Blas del Amo (1995) |
olmos (1992) |
¡Ay, cómo te recuerdo, viejo amigo!
Olmo que te asomas al otero
afianzado a la tierra, retorcido,
con tus brazos en cruz mirando al cielo.
Centinela de valles y de alcores;
compañero del trigo y la amapola
y amigo de los pardos ruiseñores;
alma encendida en singular porfía,
muriendo donde nace todo empeño
por conservar en pie tu bizarría.
Cuando regrese, volveré a tu asilo,
al cobijo amoroso de tus ramas
y al amparo oculto de tu nido.
Florecerán las rosas del mañana
y sonarán sobre el pasado muerto
de un futuro más libres las campanas.
Que he de morir bajo tu sombra, amigo,
abrazado con todas mis raíces
en la bendita tierra en que he nacido.