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"Fiesta" Javier de Blas Aparicio (2004) |
Javier y Miriam bailando (agosto 2005) |
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Tembloroso andamiaje de banderolas y farolillos, lluvia caótica de confeti y serpentinas; sobre nuestras cabezas un mar arco iris se agita. Aluvión humano, sudor festivo, arcano es el oleaje que nos arrastra. Hasta que el gallo cante, reinará la algarabía en las calles, disfrazada de risa contagiosa, endomingada con el tatuaje perecedero de unos labios luminosos. Maracas, guitarras y trompetas avientan notas de fuego, sangrando el silencio en vibrantes pentagramas sonoros. El corazón se balancea al son de un pasodoble encendido, rítmico vendaval de giros. Él, camisa preñada de palmeras, desabrochada hasta el ombligo, ella, pícara falda de vuelo, perfume de clavel corona su cabello. En los recodos de la plaza porticada, al socaire de las sombras |
impregnadas de música rezagada, los corsarios del amor susurran promesas a las almas varadas en “ Puerto Soledad “. De la bóveda celeste emigran los astros: errante es la estela dorada de las estrellas fugaces. El licor de las tabernas hará arder la noche más corta, tan breve como el centellear parpadeante de las bengalas, como el vértigo de un suspiro. La alegría, ornada de oropeles y brocados, de lentejuelas y guirnaldas, es una hoguera que se extingue con un soplo de rocío. Tu cuerpo es una vela arriada en estas horas tardías de resaca, tu voz, un soliloquio pendenciero en busca del cobijo de los sueños. Mientras... la luna nos despide acunándonos con su último destello y un aroma de pólvora se adormece, suspendido en la línea del cielo. |