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"La picarilla de Alcozar"
Juliana Huertas Hernández (1995)
(A Juana Alonso Romero, que ha cumplido 93 años) |
Juana Alonso (foto cedida por Atilana Aparicio Alonso) |
Era que se era una señora vieja en los tiempos de aquí. En los tiempos de allá, fue joven también, como ahora os mostraré. Divertida, sarcástica, jovial... y ahora, con sus muchos años, sigue igual. Un día una broma quiso hacer que a más de uno hizo estremecer. Con sus amigos y compañeras de broma estaba una tarde que al campo fue. Las ilagas que llevaba el pastor las calentaron tanto, que por piernas tuvieron que salir. Por la noche, en casa, ¡ay, la que se armó!; el culo y el cuerpo las pusieron a las dos más calientes que por la tarde ellas las ilagas del pastor. Danzar y bailar era otra afición preferida; cansaba hasta al último de la fila. Podía escoger, quitar y poner al que ella quería, para bailar jotas, ruedas, pasodobles... en la Plaza Mayor, |
en la plaza de arriba. ¡Ay, qué buen tiempo el de aquella chiquilla! con su sonrisa inocente y esa pinta de diablilla. Entendía de todo un poco; sabía lo que aprendía de su madre y de su tía: ponte hojas velludas encima de los granos, verás cómo se revientan; tómate esta manzanilla, que te irá bien para la barriga. ¡Ay, cuánto tiempo ha pasado desde entonces! Ella, que un buen mozo se echó, pronto el destino, anunciándoselo, se lo quitó; no dejándola sola, pero sí en peligro, con seis hijos y un destino. Mas no se aturulló: muy echada para alante, de la situación airosa se salió. Ahora sigue con ganas de vivir; hace lo que puede y su cuerpo la llega a permitir; feliz y contenta por ser querida e importante; orgullosa, supongo, por estar en esta historia al menos por un instante.
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