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El
que quiera, jota, jota,
y
el que fandango, fandango,
y
el que quiera seguidillas,
en
el bolsillo las traigo.
En
medio de esta plaza
hay
una piedra redonda,
donde
muelen los mocitos
el
tabaco pa' la ronda.
Mi
madre me lo decía
y
yo me lo considero:
que
el que no tiene cabeza,
no
necesita sombrero.
Cuando
se murió mi abuela,
a
mí no me dejó nada,
y
a mi hermana la dejó
asomada
a la ventana.
Por
esta calle que vamos,
tiran
agua y salen rosas,
y
por eso la llamamos
la
calle de las hermosas.
Arrímate,
bailador,
arrímate,
que no pecas,
que
el que baila y no se arrima,
es
comerse el pan a secas.
Las
mujeres de este pueblo
son
todas muy costureras:
las
madres cosen albardas
y
las hijas las colleras.
Por
esta calle que vamos,
tiran
agua de sardinas,
y
por eso la llamamos
la
calle de las cochinas.
Arrancando
patatas,
te
he visto el culo,
no
he visto chimenea
que
eche más humo.
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Que
eche más humo, niña,
que
eche más humo,
y
arrancando patatas
te
he visto el culo.
Cásate
en Alcozar
y
harás una gran fortuna;
irás
a por agua al Duero
a
caballo en una burra.
A
la entrada de este pueblo,
lo
primero que se ve
son
las ventanas abiertas
y
las camas sin hacer.
A
la entrada de este pueblo,
lo
primero que se ve
son
las tetas de las mozas
porque
no llevan sostén.
Arrancando
patatas,
te
he visto el culo,
y
de feo que lo tienes,
se
espantó el burro.
Se
espantó el burro, niña,
se
espantó el burro,
y
arrancando patatas
te
he visto el culo.
¡Viva
Alcozar!, porque tiene
una
ermita en lo más alto,
con
la Virgen del Vallejo
y
a su lado el camposanto.
A
la entrada de este pueblo,
lo
primero que se ve
son
las feas de las mozas
y
las calles sin barrer.
Ahora
sí que canto, canto,
y
canto con alegría,
porque
han salido a bailar
el
Tomás y la María.
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