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LA
HERMOSURA
Para
empezar a cantar,
señores,
licencia pido,
no
digan a la mañana:
¿quién
ha sido el atrevido?
Si
quieres oír, bonita,
de
tu hermosura cantar,
incorpórate
en la cama,
que
ahora vamos a empezar.
Empiezo
por la cabeza,
por
se el primer lugar;
tienes
una mata de pelo
que
te se puede envidiar.
El
peine que te lo peina,
ni
es de palo ni es de hueso;
tiene
cuatro esquinitas
y
en cada esquina un letrero.
La
primera es una estrella,
la
segunda es un lucero,
la
tercera es una dama
y
la cuarta un caballero.
Las
peinetas que te pones
en
ese pelo clavadas,
con
esa mantilla fina
pareces
mi enamorada.
La
frente es de alabastro
donde
yo me recreo;
no
sale el sol para mí
el
día que no te veo.
Y
los ojos y pestañas
y
esas pulidillas cejas
salen
de mi corazón
dando
suspiros y quejas.
Esas
narices de barro,
de
barro muy almadeno,
de
barro como las mías
y
otro poquito y ¡tan bueno!
Esos
dientes menuditos
como
la sal de moler,
y
esos labios puliditos
para
besar de placer.
Esos
pechos cristalinos,
cristalinos
del amor,
que
si no bebiera de ellos,
moriría
de dolor.
Los
pendientes, que son dos,
son
firmezas del amor;
yo
te los pondría bien,
prenda
de mi corazón.
La
cadera que tu llevas
y
en medio el crucifijo,
yo
también la adornaría
si
me casara contigo.
De
la cintura para abajo
en
eso yo no me meto,
que
son partes delicadas
donde
yo requiero intento.
Esta
noche es San Silvestre
y
mañana es Año Nuevo,
prepara
el aguilando
y
no te cortes los dedos.
LAS
CAMPANILLAS
Campanillas
de Belén
que
tenéis la voz reclara,
despertad
a esta doncella
que
tiene lejos la cama.
Tú,
que sabes que está lejos,
señal
que has dormido en ella.
Ni
he dormido ni he pensado,
ni
he dejado de dormir,
pero
bien sé que está lejos
la
cama del serafín.
La
cama del serafín
no
es de almohada ni almohadones,
y
a la cabecera tiene
la
Virgen de los Dolores.
La
cama del serafín
no
es de almohadones ni almohadas,
que
a la cabecera tiene
un
ramito de avellanas.
Las
cortinas de tu alcoba
son
de terciopelo negro,
y
entre cortina y cortina
se
pasea un caballero.
Las
cortinas de tu alcoba
son
de terciopelo azul,
y
entre cortina y cortina
se
pasea un andaluz.
Tu
estarás en esa cama
con
las piernas bien calientes,
y
yo estoy en esta puerta
triqui,
triqui con los dientes.
Allá
va la despedida,
no
te la quisiera echar;
se
marchan mis compañeros,
no
me quieren esperar.
EL
VESTIDO
Licencia
pido a tus padres
para
cortarte un vestido,
que
nadie le ponga faltas
y
a ti te sea cumplido.
La
toquilla que te pones,
con
el fleco al rededor,
alfileres
que la prenden
traspasan
mi corazón.
El
vestido de esta doncella
lo
comparo a una campana:
por
debajo redondito
y
de cintura delgada.
Deténte,
lengua parlera,
no
pronuncies tan aprisa,
que
te has dejado atrás
el
corsé y la camisa.
Al
abrocharte el corsé,
abróchalo
con amor,
acuérdate
de aquel mozo
que
te regaló el cordón.
La
camisa de esta doncella,
será
de tela muy fina,
para
adorno de su cuerpo,
sí,
será de muselina.
Las
medias de esta doncella
yo
no sé de qué serán:
si
de hilo de estambre
o
de seda natural.
Las
ligas de esta doncella
yo
sí sé de que pu'en ser;
las
lleva un poco arriba
y
no se las puedo ver.
Las
hebillas del zapato
serán
de cristal muy fino
y,
con esto, ¡vida mía!
se
ha terminado el vestido.
Todas
las perlas y galas
que
este vestido ha tenido,
con
gusto las pagaría
si
te casaras conmigo.
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SÁBADO
POR LA TARDE
Sábado
por la tarde
por
tu puerta me paseo;
domingo
por la mañana
me
pongo en el cementerio
por
ver si tú vas a misa
con
tu sal y tu meneo.
Hasta
los casados dicen:
¡quién
pudiera ser tu dueño!
Al
entrar en la iglesia,
entras
con gran silencio,
y
tomas agua bendita
solamente
con dos dedos.
Al
hincarte de rodillas
delante
del Sacramento
y
al decir: Señor, pequé,
tres
golpes diste en el pecho.
En
la misa, bien te vi;
en
el sermón, no me acuerdo,
y
al decir: "ite missa est",
yo
me salí el primero
a
hacer corrillo a la puerta
y
allí quitarme el sombrero,
y
hablar con tuyas vecinas,
ya
que contigo no puedo.
A
LOS CAZADORES
Levántate
cazador
tres
horas antes del día,
que
he visto una liebre echada
detrás
de La Carrasquilla.
Levántate
cazador
tres
horas antes del sol,
que
he visto una liebre echada
en
el alto El Macerón.
Levántate
cazador
tres
horas antes del alba,
que
he visto una liebre echada
detrás
del Portillo Langa.
AL
SEÑOR CURA
Buenas
noches a la una,
buenas
noches a las dos,
buenas
las tenga usted,
mis
compañeros y yo.
Para
empezar a cantar,
licencia
pido otra vez,
no
digan a la mañana:
¿quién
ha sido el descortés?
Para
empezar a cantar
debajo
de esta ventana,
señores,
licencia pido
a
la Virgen Soberana.
La
casa del señor cura
está
mirando hacia el Norte,
y
por eso la llamamos
la
casa del sacerdote.
Esta
casa es de palillo,
que
está mirando a la luna,
y
por eso la llamamos
la
casa del señor cura.
Señor
cura, señor cura,
bien
merecía usted estar
en
la catedral del Burgo
en
silla municipal.
¿De
'ande viene el señor cura
tres
horas antes del sol?
Viene
de la bella aurora
de
dar gracias al Señor.
¿De
'ande viene el señor cura
tres
horas antes del día?
Viene
de la bella aurora
de
dar gracias a María.
Sacerdote
noble
¿cuál
es tu tía?:
la
hostia o el cáliz,
o
la Virgen María.
Sacerdote
noble,
¿quién
es tu mujer?:
la
hostia y el cáliz
y
la Virgen también.
Allá
va la despedida,
despedida
muy bonita,
que
mañana nos veremos
al
ofrecer en la misa.
A
LOS NIÑOS PEQUEÑOS
Levántate
pollo huero
que
duermes en la cocina,
te
s'i-ha quemado el capote
y
hueles a socarrina.
Levántate
pollo huero
si
te quieres levantar,
nos
darás el aguardiente
y
te vuelves a acostar.
Ese
niño pequeñito
que
tenéis a vuestro lado,
Dios
os dé salud y gracia
para
ponerlo en estado.
Ese
niño pequeñito
como
un grano de arroz,
¡quién
le pudiera sacar
por
las puertas del balcón!
Ese
niño pequeñito
como
un grano de pimienta,
¡quién
le pudiera sacar
por
debajo de la puerta!
Ese
niño pequeñito
como
un grano de cebada,
¡quién
le pudiera sacar
por
debajo la ventana!
Allá
va la despedida
de
rosas y claveles
y
de lirios encarnados,
para
que de mi
te acuerdes.
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